Tener gases es una parte normal del funcionamiento del aparato digestivo. Se producen principalmente por dos mecanismos: el aire que tragamos al comer y beber y la fermentación que realizan las bacterias del intestino grueso sobre determinados carbohidratos que no se han digerido completamente.
Por tanto, el objetivo no debería ser eliminar por completo los gases intestinales, ya que su formación es fisiológica, sino reducir un exceso de gases o las molestias asociadas cuando aparecen con demasiada frecuencia, producen hinchazón, dolor o interfieren en la vida diaria.
Los gases pueden salir del aparato digestivo mediante los eructos o a través del ano. La cantidad varía mucho entre personas y puede cambiar en función de la alimentación, la velocidad a la que se come, la cantidad de aire que se traga y la capacidad individual para digerir determinados alimentos.
Un primer paso para reducir las molestias consiste en observar cuándo aparecen. No es lo mismo notar gases después de beber una bebida carbonatada que presentar distensión abdominal todos los días, diarrea frecuente o una pérdida de peso inexplicada.
Cuando los síntomas son ocasionales, algunos cambios sencillos en los hábitos pueden ser suficientes.
¿Qué problemas digestivos pueden producir gases?
Los gases no constituyen por sí mismos una enfermedad. En muchos casos son simplemente consecuencia de la digestión normal o de determinados hábitos.
Sin embargo, cuando aparecen en exceso o acompañados de otros síntomas, pueden estar relacionados con diferentes trastornos digestivos.
El NIDDK señala que algunas enfermedades y alteraciones funcionales pueden hacer que una persona produzca más gas o que perciba con mayor intensidad la hinchazón y el dolor relacionados con él.
Síndrome del intestino irritable
El síndrome del intestino irritable, o SII, es un trastorno de la interacción entre el intestino y el cerebro que puede producir dolor abdominal, hinchazón, distensión y alteraciones en las deposiciones.
En las personas con SII no siempre existe una cantidad extraordinaria de gas. Parte del problema puede relacionarse con una mayor sensibilidad intestinal o con cambios en la forma en la que los gases se desplazan a través del aparato digestivo.
Por ello, una persona puede experimentar una sensación intensa de hinchazón, aunque la cantidad real de gas no sea muy diferente de la de otras personas.
Intolerancia a la lactosa
Cuando una persona no digiere correctamente la lactosa, parte de este azúcar llega al intestino grueso y es fermentado por las bacterias.
Esto puede provocar:
- Gases.
- Hinchazón.
- Dolor abdominal.
- Diarrea.
La intensidad depende de la cantidad de lactosa consumida y de la tolerancia individual. Tener gases después de consumir lácteos no confirma por sí solo una intolerancia, ya que existen otras causas posibles.
Problemas para digerir fructosa
La fructosa también puede causar síntomas cuando no se absorbe completamente.
En algunas personas, determinados alimentos o bebidas con cantidades elevadas de fructosa pueden provocar fermentación intestinal, gases, distensión y diarrea.
Si se sospecha una intolerancia, no conviene eliminar numerosas frutas por cuenta propia. Es preferible valorar el patrón de síntomas y consultar con un profesional cuando las molestias sean persistentes.
Síndrome de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado
El SIBO se caracteriza por un aumento de la cantidad de bacterias o por un cambio en el tipo de microorganismos presentes en el intestino delgado.
Estas bacterias pueden producir una cantidad elevada de gases y ocasionar hinchazón, diarrea y, en determinados casos, pérdida de peso.
La presencia de gases por sí sola no permite diagnosticar SIBO. Sus síntomas se solapan con los de muchas otras alteraciones digestivas y el diagnóstico requiere valoración médica y, cuando esté indicado, pruebas específicas.
Enfermedad celíaca
La enfermedad celíaca también puede producir distensión, gases, diarrea, estreñimiento y otras manifestaciones digestivas.
En este caso existe una reacción inmunitaria frente al gluten que daña el intestino delgado. Por eso, no debe iniciarse una dieta estricta sin gluten únicamente por presentar flatulencia.
Eliminar el gluten antes de realizar las pruebas correspondientes puede incluso dificultar el diagnóstico.
Estreñimiento y otros trastornos funcionales
El estreñimiento funcional puede acompañarse de distensión y sensación de acumulación de gases.
Otros trastornos funcionales, como la distensión abdominal funcional o la dispepsia, también pueden hacer que la persona perciba con mayor intensidad la presión o el malestar abdominal.
Cuando existe estreñimiento, tratar adecuadamente el tránsito intestinal puede ayudar a reducir algunas de estas molestias.
¿Qué síntomas producen los gases intestinales?
Los síntomas más habituales relacionados con los gases son los eructos, la flatulencia, la hinchazón y la distensión abdominal. Algunas personas también presentan dolor, cólicos o sensación de presión.
Hinchazón abdominal
La hinchazón es una sensación subjetiva de plenitud o presión en el abdomen.
No significa necesariamente que el vientre haya aumentado de tamaño. Cuando existe un aumento visible del perímetro abdominal se utiliza el término distensión.
Ambas situaciones pueden aparecer juntas, pero no siempre lo hacen.
Flatulencia
La flatulencia consiste en la expulsión de gases a través del ano.
La frecuencia puede variar mucho y expulsar gases a diario forma parte del funcionamiento normal del aparato digestivo. El problema aparece cuando existe un cambio importante respecto al patrón habitual, produce dolor o afecta notablemente a las actividades diarias.
El olor de algunos gases se relaciona con determinados compuestos producidos por las bacterias intestinales y no indica por sí mismo que exista una enfermedad.
Eructos
Los eructos permiten expulsar por la boca parte del aire acumulado en el estómago.
Eructar después de comer puede ser normal. Cuando los eructos son muy frecuentes, una de las primeras cuestiones que se valora es si la persona está tragando una cantidad elevada de aire al comer, beber, mascar chicle o consumir bebidas carbonatadas.
Dolor y cólicos
La acumulación o el desplazamiento de gas puede provocar molestias, sensación de presión o cólicos abdominales.
El dolor relacionado con gases suele ser transitorio. Un dolor intenso, continuo o que aumenta progresivamente no debería atribuirse automáticamente a una simple flatulencia.
Cuándo consultar a un médico por gases intestinales
Conviene consultar con un profesional sanitario cuando los gases cambian repentinamente, son muy molestos o se acompañan de otros síntomas como dolor abdominal persistente, diarrea, estreñimiento o pérdida de peso.
La incapacidad para expulsar gases acompañada de una distensión importante, dolor, náuseas o vómitos requiere especial atención, ya que puede aparecer en una obstrucción intestinal y necesita valoración médica.
¿Cómo eliminar los gases intestinales?
No es necesario ni posible eliminar por completo la producción de gases. El objetivo debe ser reducir las molestias y tratar la causa cuando existe un problema digestivo asociado.
Las medidas más útiles dependen de qué esté provocando los síntomas.
Comer más despacio
Comer o beber rápidamente favorece que se trague una mayor cantidad de aire. Parte de ese aire puede salir mediante eructos y otra parte puede avanzar hacia el intestino.
El NIDDK recomienda comer despacio y, siempre que sea posible, sentarse tranquilamente a comer en lugar de hacerlo con prisas. También puede resultar útil evitar hablar continuamente mientras se mastica o se bebe si se observa que esto aumenta los síntomas.
Masticar correctamente no evita toda la producción intestinal de gases, pero puede ayudar a reducir la cantidad de aire ingerido.
Evitar bebidas con gas
Los refrescos y otras bebidas carbonatadas contienen gas que puede aumentar los eructos, la sensación de presión y la distensión abdominal.
Cuando una persona presenta molestias frecuentes, probar durante unos días a sustituir estas bebidas por agua sin gas puede ayudar a comprobar si existe una mejoría.
El NIDDK también recomienda limitar el uso de pajitas cuando existe tendencia a tragar demasiado aire.
Reducir el consumo de chicles y caramelos duros
Masticar chicle o chupar caramelos durante mucho tiempo puede hacer que se trague más aire de forma repetida.
Además, algunos chicles y caramelos sin azúcar contienen polioles como sorbitol, manitol, xilitol, eritritol o maltitol. Estos compuestos pueden llegar parcialmente al intestino grueso, donde son fermentados por las bacterias y pueden producir gases en personas sensibles.
Por eso, cuando existe flatulencia frecuente, conviene revisar no solo los alimentos principales, sino también este tipo de productos consumidos a lo largo del día.
Revisar el tamaño de las comidas
Las comidas muy abundantes pueden favorecer la sensación de plenitud y distensión.
El NIDDK señala que algunas personas con síntomas de gases pueden beneficiarse de realizar porciones más pequeñas en lugar de concentrar una gran cantidad de comida en pocas tomas.
Esto no significa que todas las personas deban comer muchas veces al día. Se trata de evitar volúmenes de comida que claramente se relacionen con las molestias.
Identificar los alimentos que desencadenan los síntomas
Algunos carbohidratos no se digieren completamente en el estómago y el intestino delgado. Al llegar al colon, las bacterias los fermentan y producen gases.
Entre los alimentos que pueden aumentar los síntomas en algunas personas se encuentran ciertas frutas, como manzana, pera o melocotón; verduras crucíferas como brócoli o coliflor; legumbres; productos lácteos; algunos cereales integrales y productos que contienen determinados edulcorantes.
Sin embargo, estos alimentos no deben considerarse perjudiciales ni eliminarse automáticamente. Muchos aportan fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes importantes.
La reacción es individual. Una persona puede comer legumbres sin presentar ninguna molestia y otra experimentar mucha distensión después de una pequeña cantidad.
Un diario de alimentos y síntomas puede ayudar a detectar patrones antes de realizar restricciones innecesarias.
¿Qué hacer si los gases están relacionados con el intestino irritable?
Dependiendo de la causa, un médico o farmacéutico puede recomendar medicamentos o suplementos específicos. El NIDDK señala que la elección debe hacerse según los síntomas y la enfermedad que los esté provocando.
No es recomendable tratar durante semanas un exceso de gases sin conocer su origen si existen otros síntomas digestivos.
Cuando los gases, la hinchazón o la distensión aparecen asociados al síndrome del intestino irritable, el abordaje debe tener en cuenta el conjunto de síntomas y no centrarse únicamente en eliminar los gases.
Stomaxil Calm es un producto sanitario indicado para el tratamiento de los síntomas asociados al síndrome del intestino irritable, entre ellos la hinchazón, la distensión y el malestar abdominal.
Su indicación se limita a este trastorno y no debe considerarse un tratamiento general para otras posibles causas de gases, como intolerancias alimentarias, enfermedad celíaca o SIBO.
Si las molestias son persistentes, cambian de forma repentina o se acompañan de pérdida de peso, diarrea mantenida, estreñimiento importante, dolor intenso o vómitos, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un médico, gastroenterólogo o farmacéutico.
