¿Qué es el síndrome del intestino irritable (SII)?

El síndrome del intestino irritable, conocido también por sus siglas SII, es un trastorno digestivo caracterizado por la aparición recurrente de dolor abdominal acompañado de cambios en las deposiciones. Estos cambios pueden manifestarse como estreñimiento, diarrea o una alternancia entre ambos.

Una de las características importantes del síndrome del intestino irritable es que los síntomas aparecen sin que exista una lesión visible que explique por sí sola las molestias. El NIDDK lo incluye dentro de los denominados trastornos de la interacción intestino-cerebro, anteriormente conocidos como trastornos gastrointestinales funcionales. En ellos pueden producirse alteraciones en la sensibilidad del intestino y en la forma en la que se contrae y desplaza su contenido. 

Por tanto, que las pruebas no muestren una lesión estructural no significa que los síntomas no sean reales. Una persona con SII puede experimentar dolor, distensión y cambios importantes en el ritmo intestinal que afecten a su vida diaria.

Los síntomas más habituales son:

  • Dolor o molestias abdominales recurrentes.
  • Hinchazón o distensión.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Alternancia entre estreñimiento y diarrea.
  • Sensación de no haber terminado de evacuar.
  • Cambios en la consistencia o frecuencia de las heces.
  • Presencia de mucosidad blanquecina en las deposiciones en algunas personas. 

El dolor suele estar relacionado con la evacuación. Puede mejorar después de ir al baño en algunas personas y empeorar en otras. Esta relación entre dolor y deposiciones es uno de los elementos que se tienen en cuenta para identificar el síndrome.

El SII puede mantenerse durante largos periodos. Es considerado un trastorno crónico, aunque los síntomas no tienen por qué estar presentes continuamente. Pueden existir etapas de mayor malestar seguidas de otras en las que las molestias disminuyen notablemente. 

También existen distintos tipos de síndrome del intestino irritable según cómo sean las deposiciones predominantes.

El SII con estreñimiento se caracteriza principalmente por deposiciones duras o grumosas. En el SII con diarrea predominan las heces blandas o líquidas. También existe una forma mixta, en la que se alternan ambos patrones. 

Conocer el tipo de SII es importante porque el tratamiento puede variar. Un medicamento destinado al estreñimiento puede no ser adecuado para una persona en la que predomina la diarrea, y viceversa.

¿Cómo saber si tengo el intestino irritable?

Tener gases, hinchazón o un episodio de estreñimiento no significa automáticamente padecer síndrome del intestino irritable.

El diagnóstico se basa principalmente en el patrón de síntomas, su duración y su relación con las deposiciones. No existe una única analítica, radiografía o prueba que confirme por sí sola el SII.

El médico comienza normalmente revisando los síntomas, los antecedentes personales y familiares y realizando una exploración física. En determinadas situaciones puede solicitar pruebas para descartar otras enfermedades que pueden producir manifestaciones similares. 

¿Cuáles son los síntomas del síndrome del intestino irritable?

Los criterios utilizados para diagnosticar el síndrome del intestino irritable incluyen el dolor abdominal recurrente relacionado con la evacuación y acompañado por cambios en la frecuencia o en la apariencia de las heces.

Los criterios de Roma, utilizados internacionalmente para los trastornos de la interacción intestino-cerebro, tienen en cuenta precisamente estos elementos. El marco diagnóstico actual continúa valorando el dolor o malestar abdominal recurrente relacionado con la defecación y los cambios en la frecuencia o forma de las deposiciones. 

Estos criterios están destinados a ayudar a los profesionales sanitarios y no deberían utilizarse como una herramienta de autodiagnóstico.

Una persona puede tener diarrea frecuente sin padecer SII o presentar estreñimiento crónico debido a otra causa. La combinación de síntomas y su evolución es lo que permite orientar el diagnóstico.

Entre las situaciones que pueden orientar hacia un síndrome del intestino irritable se encuentran:

  • Dolor abdominal que aparece de forma repetida.
  • Cambios persistentes en el ritmo intestinal.
  • Periodos de diarrea, estreñimiento o ambos.
  • Dolor relacionado con las deposiciones.
  • Hinchazón recurrente.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Síntomas que aparecen y desaparecen durante meses.

Algunas mujeres pueden notar un aumento de las molestias durante la menstruación. El NIDDK recoge que las mujeres con SII pueden experimentar más síntomas durante este periodo. 

¿Es necesaria una colonoscopia para diagnosticar el síndrome del intestino irritable?

No todas las personas con sospecha de SII necesitan una colonoscopia.

En muchos casos, el diagnóstico puede establecerse mediante la historia clínica, la exploración y un conjunto limitado de pruebas. El médico decide si es necesario ampliar el estudio en función de la edad, los antecedentes familiares, los síntomas y la existencia de señales de alarma. 

Las pruebas pueden incluir análisis de sangre, análisis de heces o estudios dirigidos a descartar enfermedades concretas.

En algunos casos pueden realizarse:

  • Análisis para enfermedad celíaca.
  • Pruebas de heces para detectar infección, inflamación o sangre.
  • Test de aliento ante sospecha de intolerancias o sobrecrecimiento bacteriano.
  • Endoscopia digestiva.
  • Colonoscopia. 

La presencia de síntomas típicos del SII no obliga a realizar todas estas pruebas. El estudio debe adaptarse a cada persona.

¿Qué síntomas pueden indicar que no es intestino irritable?

Algunos síntomas pueden indicar la existencia de otro problema y requieren valoración médica.

Entre ellos se encuentran:

  • Sangrado rectal.
  • Sangre visible en las heces.
  • Heces negras.
  • Anemia.
  • Pérdida de peso no intencionada. 

También conviene informar al médico cuando existen antecedentes familiares de enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer colorrectal.

El SII puede producir dolor importante, pero no provoca por sí mismo daño visible en el tubo digestivo. Por ello, la aparición de determinadas señales de alarma debe llevar a buscar otras posibles causas. 

¿Qué información puede ayudar al médico a realizar el diagnóstico?

Antes de la consulta puede resultar útil anotar durante varias semanas:

  • Cuando aparece el dolor.
  • La frecuencia de las deposiciones.
  • El aspecto de las heces.
  • Si el dolor mejora o empeora después de evacuar.
  • La presencia de hinchazón.
  • Los alimentos consumidos.
  • Las situaciones de estrés.
  • La calidad del descanso.
  • La menstruación, cuando corresponda.

Este registro no permite confirmar el diagnóstico, pero puede facilitar la identificación de patrones y ayudar al profesional sanitario a comprender mejor la evolución de las molestias.

¿Qué diferencia hay entre intestino irritable y colon irritable?

En la práctica, las expresiones “intestino irritable” y “colon irritable” suelen utilizarse para referirse al mismo trastorno.

La denominación médica actualmente preferida es síndrome del intestino irritable porque los mecanismos implicados no deben entenderse únicamente como un problema localizado en el colon.

Durante años se utilizaron expresiones como colon irritable, colon espástico, colitis mucosa o colon nervioso. El NIDDK recoge varias de estas denominaciones históricas, aunque actualmente se habla de síndrome del intestino irritable. 

¿Por qué se utiliza ahora “intestino irritable”?

El conocimiento del trastorno ha evolucionado.

Actualmente se considera un trastorno de la interacción entre el intestino y el cerebro. Esto significa que pueden intervenir diferentes mecanismos relacionados con:

  • La sensibilidad intestinal.
  • Los movimientos del aparato digestivo.
  • La forma en que el sistema nervioso procesa las señales procedentes del intestino.
  • Factores dietéticos.
  • Cambios posteriores a algunas infecciones gastrointestinales.
  • Factores relacionados con el estrés. 

Por este motivo, el concepto es más amplio que pensar únicamente en un “colon nervioso”.

El estrés puede empeorar los síntomas de algunas personas, pero esto no significa que el SII sea simplemente consecuencia de los nervios ni que las molestias sean psicológicas.

La conexión intestino-cerebro forma parte del funcionamiento normal del organismo y puede influir en la percepción del dolor, en los movimientos intestinales y en la respuesta digestiva.

¿Cuál es la diferencia entre el intestino irritable y la enfermedad inflamatoria intestinal?

También es importante evitar confundir el SII con la enfermedad inflamatoria intestinal.

El síndrome del intestino irritable no produce lesiones visibles ni inflamación destructiva del intestino. En cambio, enfermedades como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa sí producen inflamación y lesiones que pueden observarse mediante determinadas pruebas.

Aunque algunos síntomas pueden coincidir, como dolor abdominal o diarrea, son enfermedades diferentes y requieren tratamientos distintos.

Esta es una de las razones por las que síntomas como sangrado, pérdida de peso o anemia deben evaluarse y no atribuirse automáticamente a un diagnóstico previo de SII.

¿Qué tomar para aliviar el síndrome del intestino irritable (SII)?

No existe un único medicamento, suplemento o producto que funcione para todas las personas con síndrome del intestino irritable.

El tratamiento depende principalmente del tipo de SII y de los síntomas predominantes. Algunas personas necesitan controlar el estreñimiento, otras la diarrea y otras presentan como principal problema el dolor o la hinchazón.

El NIDDK señala que el tratamiento puede incluir cambios en la alimentación y el estilo de vida, medicamentos, determinados probióticos y terapias dirigidas a la interacción intestino-cerebro. Puede ser necesario probar distintas estrategias hasta encontrar la más adecuada para cada persona. 

Fibra cuando predomina el estreñimiento

La fibra puede ser útil en determinadas personas con SII y estreñimiento.

Sin embargo, no toda la fibra se tolera de la misma manera. Aumentarla demasiado rápido puede provocar más gases y distensión.

Por ello, los cambios deben realizarse progresivamente. El NIDDK recomienda adaptar el consumo de fibra y señala que distintas modificaciones dietéticas pueden resultar útiles en diferentes personas con SII. 

Una hidratación adecuada también resulta importante cuando se aumenta el contenido de fibra de la dieta.

Dieta baja en FODMAP

Otra estrategia que puede recomendar un profesional sanitario es una dieta baja en FODMAP.

Los FODMAP son ciertos carbohidratos fermentables presentes en distintos alimentos. En algunas personas pueden aumentar la producción de gases, la hinchazón o las alteraciones intestinales.

La dieta baja en FODMAP no debería entenderse como una lista permanente de alimentos prohibidos. Habitualmente se utiliza una fase temporal de reducción seguida de una reintroducción progresiva para identificar qué alimentos producen síntomas.

El NIDDK incluye esta pauta entre los cambios dietéticos que pueden utilizarse en algunas personas con SII. 

Medicamentos según el tipo de SII

El tratamiento farmacológico depende de los síntomas predominantes.

Para el SII con diarrea pueden emplearse determinados medicamentos para controlar las deposiciones. Cuando predomina el estreñimiento, pueden utilizarse suplementos de fibra, laxantes u otros tratamientos específicos.

También existen opciones dirigidas al dolor abdominal. La elección depende de cada caso y debe realizarse teniendo en cuenta las contraindicaciones y posibles efectos adversos. 

No es recomendable utilizar de manera indiscriminada un producto para la diarrea si posteriormente aparece estreñimiento, ni recurrir repetidamente a laxantes cuando el patrón intestinal cambia.

¿Sirven los probióticos?

Los probióticos se han estudiado ampliamente en el síndrome del intestino irritable, pero no todos contienen los mismos microorganismos ni existe una respuesta idéntica en todas las personas.

El NIDDK señala que su uso continúa siendo objeto de investigación y recomienda consultar con el médico antes de utilizarlos como tratamiento del SII. 

Por tanto, no es correcto afirmar que cualquier probiótico vaya a mejorar necesariamente el intestino irritable.

¿Puede Stomaxil Calm ayudar con los síntomas del intestino irritable?

Stomaxil Calm es un producto sanitario indicado para el tratamiento de los síntomas asociados al síndrome del colon irritable. Según su información oficial, está destinado a aliviar molestias como dolor, hinchazón, distensión y malestar abdominal, que pueden aparecer junto con estreñimiento, diarrea o alternancia entre ambos.

Su composición incluye zeolita o clinoptilolita, extractos de manzanilla y malvavisco, aloe vera, Lactobacillus plantarum tindalizado y aceites esenciales de hinojo dulce y alcaravea, entre otros componentes.

La pauta indicada es de un comprimido dos veces al día, entre las comidas o antes de ellas, salvo que el médico o farmacéutico indique otra forma de uso. La información del producto contempla tratamientos de entre dos y seis semanas en función de la intensidad de los síntomas.

No debe utilizarse durante el embarazo o la lactancia ni en menores de 12 años, así como en caso de alergia o hipersensibilidad a alguno de sus componentes. Contiene soja, leche y derivados lácteos, incluida la lactosa.

Su indicación se limita al síndrome del intestino irritable y no debe confundirse con el tratamiento de enfermedades inflamatorias intestinales, infecciones digestivas u otras patologías que pueden producir síntomas similares.

¿Cómo influyen la actividad física, el descanso y el estrés en el intestino irritable?

Los hábitos diarios también pueden formar parte del manejo del síndrome del intestino irritable.

El NIDDK señala que aumentar la actividad física, dormir lo suficiente y reducir las situaciones estresantes en la medida de lo posible puede ayudar a algunas personas con SII.

Esto no significa que el estrés sea la causa del trastorno. La interacción entre el intestino y el cerebro puede influir en la aparición o intensidad de los síntomas.

Comer con calma, mantener horarios relativamente regulares y evitar cambios dietéticos extremos también puede facilitar la identificación de posibles desencadenantes.

El síndrome del intestino irritable es un trastorno crónico cuyos síntomas pueden abordarse mediante una combinación individualizada de alimentación, hábitos y tratamientos dirigidos a las molestias predominantes.

Ante un cambio importante en el patrón habitual, sangrado, pérdida de peso, anemia o síntomas persistentes que no responden al tratamiento, es recomendable realizar una nueva valoración médica en lugar de atribuir automáticamente todas las molestias al SII.

Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un médico, gastroenterólogo o farmacéutico.