Síntomas del síndrome del colon irritable

El síndrome del colon irritable, denominado médicamente síndrome del intestino irritable o SII, es un trastorno digestivo que puede causar dolor abdominal, hinchazón y cambios en la frecuencia o en la apariencia de las deposiciones. Los síntomas pueden presentarse con estreñimiento, diarrea o una alternancia entre ambos.

No se trata de una lesión visible del intestino. El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos define el SII como un conjunto de síntomas que aparecen sin que exista una señal visible de daño o enfermedad en el tubo digestivo. Esto no significa que las molestias sean imaginarias o poco importantes, sino que están relacionadas con alteraciones en el funcionamiento y en la interacción entre el intestino y el cerebro.

Los síntomas más habituales son el dolor abdominal recurrente y los cambios en las evacuaciones. También pueden aparecer hinchazón, gases, sensación de evacuación incompleta o mucosidad blanquecina en las heces. La intensidad y la combinación de las molestias varían de una persona a otra, por lo que no existe un patrón idéntico en todos los casos.

Algunas personas presentan principalmente diarrea. Otras tienen un tránsito intestinal lento y heces duras. También existe una forma mixta en la que se alternan periodos de diarrea y estreñimiento.

La relación entre el dolor y la evacuación es uno de los elementos que suelen orientar el diagnóstico. El malestar puede mejorar o empeorar después de ir al baño y acompañarse de cambios en la frecuencia de las deposiciones o en el aspecto de las heces.

Cómo saber si tengo colon irritable

No es posible confirmar un síndrome del intestino irritable únicamente porque aparezca hinchazón después de comer o porque se produzca un episodio aislado de estreñimiento. El diagnóstico requiere valorar el conjunto de síntomas, su frecuencia, su duración y su relación con las evacuaciones.

El profesional sanitario revisa la historia clínica, los antecedentes familiares, la alimentación, los medicamentos utilizados y la posible existencia de infecciones digestivas recientes. También puede preguntar si los síntomas comenzaron durante una etapa de estrés o después de algún cambio importante en la rutina.

El patrón de los síntomas

Uno de los criterios que se tienen en cuenta es la presencia de dolor abdominal relacionado con las deposiciones y acompañado de cambios en la frecuencia o en el aspecto de las heces.

Como referencia clínica, el NIDDK indica que el médico puede valorar un diagnóstico de SII cuando los síntomas aparecen al menos una vez a la semana durante los últimos tres meses y comenzaron, aproximadamente, seis meses antes. Sin embargo, una persona no debe esperar seis meses para consultar cuando las molestias son intensas, preocupantes o afectan a su calidad de vida.

Llevar un registro puede ayudar a explicar mejor el problema durante la consulta. En él se pueden anotar:

• Cuándo aparece el dolor.

• Si mejora o empeora después de evacuar.

• La frecuencia de las deposiciones.

• La consistencia de las heces.

• La presencia de hinchazón o gases.

• Los alimentos consumidos antes de la aparición de las molestias.

• Las situaciones de estrés y la calidad del descanso.

Este registro no sirve para autodiagnosticarse, pero permite identificar patrones y ofrecer información más precisa al profesional sanitario.

¿Son necesarias pruebas médicas?

No existe una única prueba que confirme por sí sola el síndrome del intestino irritable. En muchos casos, el diagnóstico se basa en la historia clínica, el patrón de los síntomas y la exploración física.

En determinadas situaciones pueden solicitarse análisis de sangre, pruebas de heces, pruebas de aliento, una endoscopia o una colonoscopia. El objetivo suele ser descartar otras afecciones que pueden provocar síntomas parecidos, como la enfermedad celíaca, determinadas infecciones, la intolerancia a la lactosa o la enfermedad inflamatoria intestinal.

Señales que requieren valoración médica

Algunos síntomas no deben atribuirse automáticamente a un colon irritable. El sangrado rectal, las heces negras, la anemia o la pérdida de peso involuntaria pueden indicar la existencia de otro problema y necesitan una evaluación profesional. Los síntomas nocturnos que despiertan a la persona o los antecedentes familiares de enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer colorrectal también deben comunicarse al médico.

El SII puede ser doloroso y persistente, pero no causa por sí mismo lesiones visibles en el intestino. La presencia de sangre, fiebre, pérdida de peso o un empeoramiento progresivo no debe considerarse una manifestación normal del síndrome.

Síntomas del colon irritable en mujeres

Los síntomas principales del síndrome del intestino irritable son similares en mujeres y hombres: dolor o calambres abdominales, hinchazón, gases, estreñimiento, diarrea o alternancia entre ambas alteraciones.

Sin embargo, las mujeres con SII pueden notar un aumento de las molestias durante la menstruación o en los días previos. Organismos sanitarios oficiales señalan que el dolor, los gases y la hinchazón pueden intensificarse en algunas mujeres alrededor del periodo menstrual.

Síntomas que pueden intensificarse durante el ciclo

Durante determinados momentos del ciclo menstrual puede aumentar la sensibilidad abdominal. Algunas mujeres describen:

• Mayor hinchazón.

• Más gases.

• Cambios en la frecuencia de las deposiciones.

• Aumento de los calambres abdominales.

• Empeoramiento del estreñimiento o de la diarrea.

• Mayor sensación de evacuación incompleta.

No todas las mujeres experimentan esta variación y tampoco significa que cualquier dolor abdominal relacionado con la menstruación sea consecuencia del intestino irritable.

El dolor pélvico, las menstruaciones muy dolorosas, el sangrado anormal o las molestias que aparecen exclusivamente durante el periodo pueden tener un origen ginecológico. Es importante describir con precisión dónde se localiza el dolor, cuándo aparece y si está relacionado con las deposiciones o con el ciclo menstrual.

La utilidad de registrar el ciclo y los síntomas

Anotar las fechas de la menstruación junto con la evolución de las molestias digestivas puede ayudar a detectar si existe un patrón. El registro permite observar si la hinchazón, la diarrea o el dolor se intensifican antes de la regla y disminuyen después.

Esta información puede resultar útil para el médico, ya que ayuda a diferenciar síntomas intestinales de otras molestias y permite adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.

Qué tomar para el colon irritable

No existe un único producto adecuado para todos los casos de colon irritable. El tratamiento depende de si predomina el dolor, la hinchazón, el estreñimiento, la diarrea o una combinación de varios síntomas.

Los médicos pueden recomendar cambios en la alimentación y el estilo de vida, medicamentos específicos, determinados probióticos o terapias dirigidas a la interacción entre el intestino y el cerebro. Encontrar el plan adecuado puede requerir probar diferentes opciones bajo supervisión profesional.

Cambios en la alimentación

Algunas personas mejoran al modificar determinados aspectos de su dieta. Entre las opciones que puede valorar un médico o dietista se encuentran el aumento progresivo de la fibra, especialmente cuando predomina el estreñimiento, o una dieta temporal baja en FODMAP.

Los FODMAP son determinados carbohidratos que pueden resultar difíciles de digerir y aumentar la producción de gases en algunas personas. Una dieta baja en FODMAP no consiste en eliminar alimentos indefinidamente. Suele aplicarse durante un periodo limitado y después se reintroducen alimentos para identificar cuáles desencadenan realmente los síntomas.

La fibra debe aumentarse de forma gradual. Introducir una cantidad elevada de golpe puede aumentar los gases y la hinchazón. Tampoco es recomendable eliminar el gluten sin una indicación concreta, especialmente si existe la posibilidad de enfermedad celíaca.

Medicamentos y productos sanitarios

Dependiendo del tipo de SII, el médico puede recomendar tratamientos para la diarrea, el estreñimiento, los espasmos o el dolor abdominal. Los medicamentos no son intercambiables: un producto para el estreñimiento puede no ser adecuado cuando predomina la diarrea, y viceversa.

Dentro de la gama digestiva de BALIER, Stomaxil Calm es un producto sanitario indicado para el tratamiento del síndrome del colon irritable y para el alivio de síntomas como dolor, hinchazón, distensión y malestar abdominal, asociados o no a estreñimiento, diarrea o alternancia de ambos.

Se presenta en un envase de 30 comprimidos. La pauta indicada por la marca es de un comprimido dos veces al día, entre las comidas o antes de ellas, salvo indicación diferente del médico o farmacéutico. En caso de dolor agudo, la ficha contempla la posibilidad de duplicar la dosis, sin superar cuatro comprimidos al día.

Stomaxil Calm contiene zeolita o clinoptilolita, extractos de manzanilla, malvavisco y aloe vera, Lactobacillus plantarum tindalizado y aceites esenciales de hinojo dulce y alcaravea, además de otros componentes de su formulación.

El producto contiene soja, leche y derivados lácteos, incluida la lactosa. No debe utilizarse durante el embarazo o la lactancia ni en menores de 12 años. Tampoco debe tomarse en caso de alergia o hipersensibilidad a alguno de sus componentes.

Actividad física, descanso y estrés

La actividad física regular, un descanso suficiente y la reducción de las situaciones de estrés pueden ayudar a algunas personas a manejar mejor los síntomas. Esto no significa que el SII sea únicamente psicológico. La relación entre el intestino y el cerebro forma parte del funcionamiento digestivo y puede influir en la sensibilidad y en el movimiento intestinal.

Comer con calma, evitar comidas excesivamente abundantes y mantener horarios regulares también puede facilitar la observación de los desencadenantes.

El objetivo no debe ser seguir una dieta cada vez más restrictiva ni probar numerosos productos a la vez. Lo más útil es identificar el patrón de síntomas, descartar señales de alarma y aplicar cambios progresivos que puedan evaluarse con claridad.

Los síntomas del síndrome del colon irritable pueden controlarse, aunque tiendan a aparecer y desaparecer a lo largo del tiempo. Ante molestias nuevas, persistentes o diferentes de las habituales, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Este contenido es informativo y no sustituye el diagnóstico ni las indicaciones de un médico o farmacéutico.